28/8/17

La anarquia relacional

 

 Hace relativamente poco me llamaron para ver si me podían hacer una entrevista en un programa de radio para hablar sobre no-monogamias. Bien, en realidad era para hablar de poliamor (evidentemente era el único tipo de no-monogamia que conocían) y fui yo quien intentó generalizar el tema a las no-monogamias. Y es que yo no soy poliamorosa. Intentaré primero introducirme para contextualizarme y contextualizar lo que voy a explicar.

No soy monógama, pero tampoco soy poliamorosa. Me identifico más bien con la anarquía relacional. No entraré en definir ni explicar qué es la anarquía relacional, sino que intentaré explicar qué implica esto para mí en mi vida y cómo construyo mis relaciones. Yo no doy más peso ni importancia por defecto a las relaciones "románticas y/o sexuales"; vaya, lo que normalmente llamamos "relaciones de pareja" o cosas que se puedan parecer. Los grados de importancia que doy a mis relaciones dependen mucho de cada una de ellas, las cosas que comparta o no, etc; pero para mí, porque con una persona no tenga un vínculo romántico ni sexual no hace que lo que comparta con ella tenga menos valor (pueden ser proyectos de muchos tipos, o la convivencia, o proyectos de activismo, de crianza, o simplemente quedar para hablar y filosofar, para dormir juntas y hacernos compañía y compartir afecto emocional y/o físico).

Todas las cosas que comparto con cada relación son para mí de cierta importancia, y las intento tratar con cuidado y valor. Sí que tengo relaciones más importantes que otras, pero no jerarquizo (no pongo normas que afectan directamente a personas que no forman parte de la relación sin que ellas no puedan participar en el proceso de toma de decisiones). No quiere decir que trate a todas de la misma manera, no; cada relación es diferente y tendrá sus tiempos de dedicación, esto dependerá de lo que se comparta, de las personas que formen parte de la relación y de lo que quieran. No tengo ninguna relación con la que comparta todo lo que se suele compartir con una pareja, pero con muchas de mis relaciones comparto algunas cosas que pueden ser "de pareja".

Pero esto no quiere decir que por defecto "sólo tenga amigas", que es lo que suele pensar la gente, porque no creo que la etiqueta "amiga" por defecto lleve en ella el valor que para mí toman las relaciones (solamente hace falta que observemos el "sólo" que suele llevar la palabra "amistad" casi siempre delante, como si de una cosa de menos valor se tratara). Creo que el trato que se tiene con las amigas es bastante poco cuidadoso, sin compromisos (o estos compromisos siempre dependen de los compromisos con parejas, que siempre son más importantes) y sin responsabilidad en la relación; podríamos decir que una amiga es aquella de quien puedes pasar durante meses sin informarle de tu "desaparición", mientras que en una pareja tienes que pasar por todo un ritual de "ruptura" que roza la absurdidad.

Por lo tanto, yo no me muevo en ninguno de estos "polos" o "estados", sino que intento establecer relaciones más conscientes con cada una de las personas importantes que forman parte de mi vida, y con todas valoro la comunicación, los compromisos, los cuidados, y un largo etcétera (todo lo que a menudo sólo está reservado a las parejas en la mayoría de discursos monógamos o poliamorosos).

(Natalia Wuwei Climent)

18/3/17

Las palabras cadaver

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 “No creo que los novelistas, y las novelas que escriben, puedan ser útiles a la vida pública. Creo firmemente en su magnífica, maravillosa y libre inutilidad”. 

 “Mi oficio es escribir historias, cosas inventadas o cosas que recuerdo de mi vida, pero, en cualquier caso, historias, cosas en las que no tiene nada que ver la cultura, sino solo la memoria y la fantasía. Este es mi oficio, y lo haré hasta mi muerte. Estoy muy contenta con este oficio y no lo cambiaría por nada del mundo. Comprendí que era mi oficio hace mucho tiempo. Entre los cinco y los diez años tenía dudas, y a veces imaginaba que podía pintar, a veces que conquistaría países a caballo y otras que inventaría nuevas máquinas muy importantes”.

“Entramos en la edad adulta cuando las palabras que se intercambian los adultos entre sí nos resultan inteligibles; inteligibles pero sin importancia para nosotros”.

“El lenguaje de las palabras-cadáver ha contribuido a crear una distancia insalvable entre el pensamiento vivo de la gente y la sociedad  pública”.

Natalia Ginzburg

27/8/16

Tenemos 30 años más de esperanza de vida que antes y todavía no existe una filosofía que dé soporte a este nuevo tiempo



 
Desgraciadamente las ideas juegan ahora un papel menos importante en nuestras sociedades. Lo que se impone es la parte material, y lo lamento mucho. Necesitamos personalidades capaces de ofrecer al mundo una nueva visión, sistema, filosofía, valores que el mundo sigue necesitando. Vivimos una época llena de información, donde todo va más rápido, pero la información no tiene nada que ver con el misterio de la vida humana. Solo ofrece una mirada superficial. La vida es mucho más compleja. O las redes sociales, por cierto, en las que casi todo son banalidades. Lo que a mí me interesa, e intento hacer con mi literatura documental, es hablar del espíritu de los sentimientos del ser humano. Y estos giran, en mi opinión, en torno al amor y la muerte.

Historias de hombres y mujeres que intentan ser felices y explican por qué no logran serlo. Está siendo muy complicado, porque a la gente le cuesta hablar más de sus sentimientos que de los hechos. En Rusia, las personas no consideran que su vida tenga interés. Aún estamos aprendiendo a construir la privacidad. El amor y la muerte son dos grandes misterios de la vida. Por ejemplo, respecto al envejecimiento, resulta que gozamos de 20 a 30 años más de esperanza de vida que antes y todavía no existe una filosofía que dé soporte a este extra, a este nuevo tiempo. Faltan ideas que cubran este nuevo periodo.

14/4/16

Casares y el carterista






..........el relato de aquel viaje a Madrid en coche, cuando se detiene y recoge a un autoestopista. Es un hombre afable y hablan cordialmente, hasta que un guardia de tráfico les da el alto. Han sobrepasado el límite de velocidad y les multa. Casares trata de evitarlo, recurriendo a todos sus recursos, pero el guardia se muestra insensible. Reanudan el viaje, pero la conversación ya ha perdido encanto. Cuando llegan a Madrid, Casares detiene su coche y sale a despedir a su acompañante. Este le agradece su generosidad y le entrega una tarjeta en la que, junto a su nombre, y en el lugar destinado a la profesión, aparece la palabra carterista. Casares se pone nervioso y no puede evitar llevarse la mano a su costado para comprobar si su cartera continúa en el bolsillo. Sí, continúa, pero el gesto no pasa desapercibido a su compañero. Él se da cuenta y trata de disculparse, pero este le dice que no tiene importancia. Es un carterista, como dice la tarjeta, pero jamás habría empleado sus habilidades con alguien como él. Es más, para demostrar que es cierto lo que le dice, quiere hacerle un regalo. Entonces se mete la mano en el bolso y le entrega a Casares, para su sorpresa, la libreta en que el guardia había anotado sus datos para multarlo.

4/3/16

Pastillas contra la vida

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“Si uno dejara de albergar esperanzas, se ahorraría un montón de decepciones”

“Tenemos que estar contentos con lo bien que vivimos, dice la gente, la mayoría vive peor. Y luego toman pastillas contra el insomnio. O contra la depresión. O contra la vida”. (Últimas notas de Thomas F. para la humanidad). 

“Todo podía suceder. Y allí estaba, en la acera de enfrente, el viejo profesor Storm, del instituto. «Felix», grité, pero estaba tan poco acostumbrado a usar la voz que no me salió gran cosa. Nos separaba un denso tráfico, y ni él ni yo nos atrevíamos a cruzar la calle, habría sido estúpido perder la vida de pura alegría, cuando me había aguantado sin ella durante tanto tiempo.”

25/2/16

Escribo para escribirme yo

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«No estoy escribiendo para ningún lector, ni siquiera para leerme yo. Escribo para escribirme yo, es un acto de autoconstrucción. Aquí me estoy recuperando, aquí estoy luchando por rescatar pedazos de mí mismo que han quedado adheridos a mesas de operación, a ciertas mujeres, a ciertas ciudades, a las descascaradas y macilentas paredes de mi apartamento montevideano, que ya no volveré a ver, a ciertos paisajes, a ciertas presencias. Sí, lo voy a hacer. Lo voy a lograr. No me fastidien con el estilo ni con la estructura: esto no es una novela, carajo. Me estoy jugando la vida». (Mario Levrero)

14/9/15

La perdida del paraiso y los nacionalismos

(Edward Munch:Melancolia)
  P.¿Por qué se dice que México es un país melancólico?
R. Porque el canon asumió que el mexicano es un ser melancólico. Pero no es una idea sólo mexicana. Forma parte de la definición de la identidad nacional en muchas partes del mundo. Está la melancolía de la pérdida de las colonias en la Generación del 98 en España, el spleen en Inglaterra, la saudade en Portugal. Es un concepto antiguo, por eso lo que caracteriza la melancolía de un portugués es lo mismo que caracteriza la de un mexicano, la misma sustancia negra de la nostalgia por un pasado perdido. Es la tristeza de la pérdida del paraíso original, algo que tienen en común todos los nacionalismos.

Una particularidad importante es que en la España medieval se asociaba la melancolía a la población judía. Pero donde se da un desarrollo enorme del concepto es en el Siglo de Oro. En las ciencias naturales, en la filosofía, en la literatura y de manera destacada en el Quijote de Cervantes. Posteriormente la Generación del 98 es una matriz de melancolía que influye en la literatura española y desde luego en los escritores mexicanos, en primer lugar Octavio Paz. Lo que para los del 98 fue la pérdida del Imperio, en la cultura mexicana es la pérdida del supuesto edén originario, el pasado prehispánico del que subsiste sólo la figura del indio triste.

P.¿Por qué ha insistido en la conexión de la modernidad con la melancolía?
R. Tradicionalmente se ha pensado que la melancolía es un sentimiento antiguo, característico del romanticismo como queja ante el capitalismo. Pero si se examina bien es un sentimiento que está dentro de la modernidad. El propio Max Webber desarrolla la idea como parte del espíritu capitalista. La melancolía es exaltada desde los albores del capitalismo: Hamlet es el gran melancólico inglés. El capitalismo no llega sólo con un aura de modernidad que traerá la felicidad y a un hombre nuevo. También llega teñido de negruras y espíritu saturnino.

P. ¿Y ahora la melancolía ha pasado de moda?
R. Ha adquirido tonalidades nuevas. Ya no se le llama melancolía sino síndrome bipolar o enfermedad maníaco-depresiva. Es la época del combate contra la depresión, de la expansión del sentimiento de soledad, que crece enormemente en los centros urbanos. Podemos decir, por ejemplo, que Estados Unidos desprecia el sentimiento de melancolía, pero al mismo tiempo reconoce su presencia en todos los polos de la sociedad. Yo creo que es un elemento central de su cultura.

P. ¿Ha oído que las redes sociales van a disolver la identidad?
R. Lo he oído, pero no lo entiendo muy bien. La cultura de las redes implica una hiperconectividad pero también una extrema soledad, la soledad de un individuo ante una pantalla, mucho más conectado que antes pero más solo que nunca.